sábado, 11 de febrero de 2017

Manuel Núñez Martínez

MANUEL NÚÑEZ MARTÍNEZ, MÚSICO Y FOLKLORISTA

Antonio Regalado Guareño 
Maestro e investigador folklorista

     Nace en Olivenza (Badajoz) el 18 de noviembre de 1904, en la calle Espíritu Santo nº 10. Es bautizado por el Sr. Arcipreste, poniéndole los nombres de Manuel y Julián de San José. Su padre fue don Manuel Núñez Fernández (39 años, comerciante), natural de Don Benito y su madre Fausta Martínez y Martínez, natural de Granja (Portugal). El año que viene podremos recordar con admiración el centenario de su nacimiento. Muy pronto la familia se traslada a Badajoz, habitando la casa número 20 de la calle Arias Montano. A los doce años decide la fami­lia gestionar la entrada de Manuel y su hermano, dos años mayor que él, en el Seminario Diocesano de San Atón de Badajoz. Para ello necesitaban un informe de buena conducta en el que expresara la frecuencia con que recibía los sacramentos de la penitencia y comunión. Informa favorablemente el párroco de Santa María la Real, D. José Lanot, el 24 de septiembre de 1917. Otro de los requisitos es que los padres soliciten, mediante instancia al señor obispo, el ingreso de sus hijos en la institución religiosa. Además presentan certificación médica de que los niños no sufren defecto físico alguno ni padecen enfermedad infecto-contagiosa.
Después de superar el examen de ingreso, son admitidos en calidad de externos. Así está Manuel Núñez los dos primeros cursos. Sin embargo, para estudiar tercero, no tiene más reme­dio que hacerlo en régimen de internado.
En el curso 1917-1918, con doce años de edad, estudia Manuel: Latín, Castellano, Geografía de España, Historia Sagrada y Matemáticas. En su aula estudian sólo 15 internos y tres externos, número ideal para aprovechar la excelente enseñanza que imparte San Atón.
En el segundo curso, 1918-1919, estudia: Latín, Castellano, Historia de España y Matemáticas.
El tercer curso, 1919-1920, lo tiene que hacer ya como alumno interno. Son ahora en el aula 16 seminaristas y preparan las siguientes disciplinas: Latín, Preceptiva Literaria, Historia Universal, Geografía y Apologética.
En el cuarto curso, 1920-1921, estudia Perfección de Latín, Mitología, Historia General Literaria y Lengua Griega.
Terminados los cuatro cursos de Humanidades, pasa a primero de Filosofía, 1921-1922, cuyas asignaturas son: Lógica, Ontología, Álgebra, Aritmética, Física y Quimica y Urbanidad.
En el segundo curso de Filosofía, 1922-1923, tiene como materias: Cosmología,Psicología, Historia Natural, Fisiología e Higiene y Urbanidad.
Su último curso en el Seminario es tercero de Filosofía, 1923-1924, en el que estudia Teodicea, Ética, Arqueología y Agricultura. En el aula del tercer y último curso de Filosofía ya sólo quedan siete alumnos. Para el próximo curso, primero de Teología, con la marcha del Sr. Núñez, sólo asistirán seis.

Y aquí llega lo admirable e increíble de este distinguido alumno, Manuel Núñez Martínez: había obtenido en los siete cursos y en la totalidad de las asignaturas, digo en la totalidad, la calificación de meritíssimus con laude, es decir, Matrícula de Honor en cada una de las mate­rias estudiadas. Cuando terminé de comprobar su expediente, no tuve otra ocurrencia que qui­tarme las gafas, porque no tenía sombrero, hacer una inclinación de cabeza y exclamar: ¡Chapeau, Señor Núñez!
De súbito, me vino a la cabeza aquella expresión que oía por la ciudad, no sé si en tono despectivo o ... ¡ Es don Manolito!
Manuel Núñez al salir de San Atón, estaba en posesión de un Diploma de Capacidad para la enseñanza de piano, así como solfeo, expedidos ambos por el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, fechados en 1922. El seminarista Núñez había tenido tiempo para obtener sobresaliente en todas las asignaturas y además sacar tiempo para el estudio de piano y solfeo.
A final de curso, en septiembre de 1923, decide no volver a la institución religiosa. Desde el 1 de diciembre de 1925 hasta abril de 1928 lo encontramos como músico de 3ª en el Regimiento de Infantería de Castilla 16. Toca el saxo contralto en si bemol, bajo la dirección de D. Bonifacio Gil García, que había llegado a Badajoz un año antes, para hacerse cargo de la Banda Militar. Desde 1930 dirige la gran orquesta Atlántida, que estaba formada por espléndi­dos músicos militares y algunos del Conservatorio de Badajoz, que había abierto sus puertas en 1927. También dirigió la orquesta Montecarlo.
  
El año 1933 se convoca en el Boletín Oficial de la Provincia, de fecha 20 de diciembre, con­curso oposición para ocupar la plaza vacante de profesor de música de la Casa de Asistencia Social (Hogares Provinciales Hernán Cortés). Podrían presentarse naturales de la provincia y cuantos sin ser de ella tuvieran más de diez años de residencia continuada en la misma, mayores de veinticinco años y menores de cuarenta y cinco. Los derechos de examen fueron de 15 pesetas. Se señalaron cinco ejercicios de exigencia máxima. Forman el tribunal: el mismo presidente de la Diputación D. Narciso Vázquez, como presidente, y los vocales, nada más y nada menos que D. Bonifacio Gil García y D. Modesto Lerma, director de la Banda Municipal éste último.
Los aspirantes deberían enfrentarse a los siguientes ejercicios:
- Realización a cuatro partes de un bajo numerado
- Transcribir una partitura de orquesta a banda (16 a 20 compases) de la 4ª sinfonía de Beethoven
- Dirección de una obra transcrita para banda (fantasía nº 1 de Katiuska)
- Explicación teórica del manejo de los instrumentos de una banda, tanto de vientometal como de viento-madera, sin excluir los de percusión.
- Contestación a las preguntas que el tribunal estime pertinentes, principalmente de las que constituyen los ejercicios presentes.

En el primer ejercicio obtuvo 8 puntos; en el segundo, 10; en el tercero, 10; en el cuarto, 7; y en el quinto, 10. En total, 45 puntos. Don Manuel, que hacía el número cuarto de los aspi­rantes, fue quien mayor puntuación obtuvo. El 3 de febrero del 34 fue propuesto por la Comisión y tomó posesión del cargo al día siguiente.
En ese momento tenía su domicilio en la calle Salmerón 98 y contaba don Manuel con 29 años de edad.
Estuvo en el cargo, como profesor de Música y director de la Banda Provincial hasta su muerte, acaecida el 28 de noviembre de 1967. Se cierra su hoja de servicios con 33 años, 10 meses y 10 días.
Entre los méritos que presentó se cuenta el Diploma de Armonía que había conseguido en el Conservatorio de Badajoz, de manos de D. Bonifacio; el certificado de los tres años que ejer­ció como músico militar de Castilla 16, y un escrito de doña Mercedes Lobo, viuda de Rubio, donde acreditaba que el Sr. Núñez había dirigido durante varios años una agrupación musical en el café Mundial, del que doña Mercedes era propietaria.
En 1939 el Gobernador Civil ordenó una depuración y a D. Manuel, después de las consi­guientes averiguaciones, lo confirmaron en su cargo. Sin embargo, no sucedió lo mismo con los profesores de piano del Conservatorio, D. Manuel Palencia Durán y doña Carmen Fernández Durán, que fueron cesados.
Tuvo como alumnos, entre otros, a Pedro Pirfano, prestigioso paisano, conocido como excelente director de orquesta en toda España, a Manuel Navarro, gran pianista y clarinetista, profesor del Conservatorio Superior de Música de la ciudad, y a Juan Luis Pacha, muy querido por don Manuel, y quien ocuparía su puesto en los Hogares. Juan Luis entraba en casa de Núñez como si fuera un hijo. No le quiso enseñar piano ni a él ni a otros muchos aspirantes. Era muy reacio a impartir esta disciplina. Sin embargo puso gran interés en que el Señor Pacha aprendie­ra a tocar la acordeón piano, cosa que a don Manuel le vendría muy bien, pues podría sustituir­lo cuando él no pudiera atender los compromisos con los Coros y Danzas. A Pacha le regaló uno de los dos pianos que sonaban en su último domicilio de la plaza de San Francisco nº 1.

Con Manolo Navarro hizo una excepción al prepararlo de piano. Su padre era quien afi­naba sus pianos y también los de Hernán Cortés y tenían buena amistad.
En los albores de los años cuarenta la Sección Femenina lo nombra asesor musical. Fue entonces cuando se dedicó a recoger canciones de nuestro folklore por los pueblos donde iba a tocar con la orquesta. Las tonadas que plasmaba en papel pautado in situ, se las pasaba a don Bonifacio para que las incluyera en los cancioneros que editó. En el tomo 1, que vio la luz en 1930, se lee: Sadín galandin, canción de matanza recogida por don Manuel Núñez en Villanueva del Fresno. Todos los documentos que entregó Manuel Núñez al Músico Mayor aparecen perfectamente localizados en sus canciones.
Dolores Marabé Lasso, que a la sazón tenía 13 años, lo acompañaba por los pueblos a recoger tonadas y danzas autóctonas. D. Manuel se hacía cargo de la música, y Dolores, que tenía una gracia especial para la danza, se ocupaba de los pasos. Así recogieron una treintena de canciones hoy muy conocidas, material muy importante, que es el que han utilizado desde hace un cuarto de siglo casi todos los grupos de Coros y Danzas.
A modo de ejemplo servirán los siguientes: Fandango extremeño, recogido en Villanueva del Fresno; El Limón, en Villanueva de la Serena, Fandango de Alburquerque, tomado en la localidad indicada; Fandango de Talavera; El triángulo, de Castilblanco: Jota de la Siberia, reco­gida en Herrera del Duque; Jota de los Colorines, en Peñalsordo, etc. etc.
Como anécdota diré que Dolores Marabé Lasso asistió en el año 39 en Cercedilla a un curso de monitores de música, convocado por la Sección Femenina. Unos meses después, se convocó el Primer Concurso Nacional de Coros y Danzas y nuestras chicas se presentaron con sevillanas y jotas navarras. Así estábamos de preparados en cuanto al conocimiento de nues­tro folklore. En estos primeros años sólo bailaban niñas pequeñas. Las mayores y los hombres se incorporarían a partir de los años 50. D. Manuel acompañaba siempre al grupo y se dio cuen­ta de que las demás agrupaciones de otras latitudes, llevaban instrumentos que realzaban sus cantos autóctonos. Entonces incluyó el acordeón, que el mismo manejaba, y la flauta de trave­sera, que tocaba Camilo. Con la guitarra que hacía sonar Vaquero Poblador, alguna vez el maestro Terrón, Andrés Andrada y más tarde Jesús Herrero, las castañuelas de Dolores y la célebre voz de Doñoro, formaban un conjunto envidiable, admirado en Europa y en las capita­les donde se celebraban anualmente los espectaculares concursos de Coros y Danzas.
El año 42 presentaron en Barcelona, ya entradas en liza las muchachas mayores, El Limón,, Jota de Villanueva, el Fandango de Alburquerque y la Jota de Ore/lana.
En el año 43 presentaron La Jota de Campanario, que se la enseñó a Dolores y a D. Manuel, una señora que tocaba la guitarra y que tuvo la ilusión de desplazarse a Madrid para contemplar la actuación del grupo.
Don Manuel era un gentil caballero, con una educación exquisita, culto, sólidamente formado y trabajador impenitente. El virus de la música lo cultivó durante los siete años que estudió en el Seminario de Badajoz. El mundo de las corcheas lo absorbió por completo. En aquellos años 20, y con la capacidad que había demostrado en los estudios, se hubiera podido colocar sin problemas.
Cuando llegaba a los lugares donde debían actuar los Coros y Danzas, invitaba a los chi­cos y chicas a visitar los monumentos más importantes del lugar. Aunque era muy pesetero, cuando notaba que alguna chica del grupo no llevaba dinero, con mucho tacto, invitaba a todo el grupito. En 1964 gravó un single con los siguientes temas: El Candil, La Uva, Jota de Esparragosa, El Palancar, El Triángulo y Fandango Extremeño. En 1976 se hizo un L. P. con 16 temas de Cáceres, Olivenza y Badajoz, que se habían gravado en respectivos singles en los años 60, en las localidades apuntadas.

El Señor Núñez también daba clases de música en el Instituto de Badajoz. En el año 52, recuerdo que se celebró en el Liceo un concurso de villancicos al que asistí. Tuve la suerte de er a nuestro músico dirigir a tres o cuatro grupos de flechas .. Uno de los villancicos que dirigió todos extremeños) fue el muy conocido "Manolito chiquito". Entonces me percaté de la sensi­bilidad de aquel vocacional músico. Dirigía con tal mesura y sentido del arte que me cautivó. Todavía poseo fotocopia de un cuadernillo, manuscrito suyo (facilitado por Juan Luis), en el que incluyó una veintena de tonadas navideñas a cual más deliciosas. Y es que le quedaban remi­niscencias de su tiempo de seminarista .. No cabe duda de que el ciclo de Adviento y Navidad eran subyugadores para él.
En 1951 pide permiso a la Diputación para hacer una jira por Europa con nuestros ya afa­mados Coros y Danzas. En dos meses recorrieron Francia, Alemania, Bélgica y Suiza.
En 1953 ingresa en el Cuerpo Nacional de Directores de Banda. En la Diputación le apli­can el grado 20 por considerársele la categoría de Técnico Superior. En el 64 gozaba don Manuel de un sueldo de102.041 pesetas anuales, a lo que le añadiría la gratificación por clases en el Instituto de Enseñanza Media y de Sección Femenina, amén de los honorarios por dirigir la orquesta. Vestía de forma impecable pues su posición económica era excelente.
En los últimos años de su vida decidió casarse con la joven que se había criado en su casa, Bárbara Villares. Aunque don Manuel vivía en compañía de su hermana Juliana, quien mandaba en la casa, desde muchos años atrás era Bárbara. Fue vox pópuli que tomó tal decisión por dejarla amparada económicamente, cuando él faltase. El 26 de octubre de 1962 solici­ta de la Diputación el premio de nupcialidad. El destino quiso que Bárbara muriese un año antes que él (18-11-66).
El 14 de febrero de 1981 la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Badajoz, a propues­ta de Antonio Regalado Guareño, tomó el acuerdo de poner su nombre a una calle en la barria­da de Pardaleras.

Don Manuel Núñez Martínez murió el 28 de noviembre de 1967. Antes de morir mandó lla­mar a Rafael Maldonado. Cuando lo tuvo delante, se emocionó tanto que no pudo articular pala­bra alguna. Rafa, factotum de los Coros y Danzas de Badajoz, tuvo que marcharse sin poder recibir los consejos y recomendaciones del Maestro.





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