MANUEL NÚÑEZ MARTÍNEZ, MÚSICO Y FOLKLORISTA
Antonio Regalado Guareño
Maestro e investigador folklorista
Nace en Olivenza
(Badajoz) el 18 de noviembre de 1904, en la calle Espíritu Santo nº 10. Es bautizado por el Sr. Arcipreste, poniéndole los nombres de Manuel y
Julián de San José. Su padre fue don Manuel Núñez Fernández (39 años,
comerciante), natural de Don Benito y su madre Fausta Martínez y Martínez,
natural de Granja (Portugal). El año que viene podremos recordar con admiración
el centenario de su nacimiento. Muy pronto la familia se traslada a Badajoz,
habitando la casa número 20 de la calle Arias Montano. A los doce años decide
la familia gestionar la entrada de Manuel y su hermano, dos años mayor que él,
en el Seminario Diocesano de San Atón de Badajoz. Para ello necesitaban un
informe de buena conducta en el que expresara la frecuencia con que recibía los
sacramentos de la penitencia y comunión. Informa favorablemente el párroco de
Santa María la Real ,
D. José Lanot, el 24 de septiembre de 1917. Otro de los requisitos es que los
padres soliciten, mediante instancia al señor obispo, el ingreso de sus hijos
en la institución religiosa. Además presentan certificación médica de que los
niños no sufren defecto físico alguno ni padecen enfermedad infecto-contagiosa.
Después de superar el examen de ingreso, son admitidos en
calidad de externos. Así está Manuel Núñez los dos primeros cursos. Sin
embargo, para estudiar tercero, no tiene más remedio que hacerlo en régimen de
internado.
En el curso 1917-1918, con doce años de edad, estudia
Manuel: Latín, Castellano, Geografía de España, Historia Sagrada y Matemáticas.
En su aula estudian sólo 15 internos y tres externos, número ideal para
aprovechar la excelente enseñanza que imparte San Atón.
En el segundo curso, 1918-1919, estudia: Latín, Castellano,
Historia de España y Matemáticas.
El tercer curso, 1919-1920, lo tiene que hacer ya como
alumno interno. Son ahora en el aula 16 seminaristas y preparan las siguientes
disciplinas: Latín, Preceptiva Literaria, Historia Universal, Geografía y
Apologética.
En el cuarto curso, 1920-1921, estudia Perfección de Latín,
Mitología, Historia General Literaria y Lengua Griega.
Terminados los cuatro cursos de Humanidades, pasa a primero
de Filosofía, 1921-1922, cuyas asignaturas son: Lógica, Ontología, Álgebra,
Aritmética, Física y Quimica y Urbanidad.
En el
segundo curso de Filosofía, 1922-1923, tiene como materias:
Cosmología,Psicología, Historia Natural, Fisiología e Higiene y Urbanidad.
Su último curso en el Seminario es tercero de Filosofía,
1923-1924, en el que estudia Teodicea, Ética, Arqueología y Agricultura. En el
aula del tercer y último curso de Filosofía ya sólo quedan siete alumnos.
Para el próximo curso, primero de Teología, con la marcha del Sr. Núñez, sólo
asistirán seis.
Y aquí llega lo admirable e increíble de este distinguido
alumno, Manuel Núñez Martínez: había obtenido en los siete cursos y en la totalidad de las asignaturas, digo en
la totalidad, la calificación de meritíssimus
con laude, es decir, Matrícula de Honor en cada una de las materias
estudiadas. Cuando terminé de comprobar su expediente, no tuve otra ocurrencia
que quitarme las gafas, porque no tenía sombrero, hacer una inclinación de
cabeza y exclamar: ¡Chapeau, Señor
Núñez!
De
súbito, me vino a la cabeza aquella expresión que oía por la ciudad, no sé si
en tono despectivo o ... ¡ Es don Manolito!
Manuel Núñez al salir de San Atón, estaba en posesión de un
Diploma de Capacidad para la enseñanza de piano, así como solfeo, expedidos ambos
por el Conservatorio de Música y Declamación
de Madrid, fechados en 1922. El seminarista Núñez había tenido tiempo para
obtener sobresaliente en todas las asignaturas y además sacar tiempo para el estudio de piano y solfeo.
A final de curso, en septiembre de 1923, decide no volver a
la institución religiosa. Desde el 1 de diciembre de 1925 hasta abril de 1928
lo encontramos como músico de 3ª en el Regimiento de Infantería de Castilla 16.
Toca el saxo contralto en si bemol, bajo la dirección de D. Bonifacio Gil
García, que había llegado a Badajoz un año antes, para hacerse cargo de la Banda Militar.
Desde 1930 dirige la gran orquesta Atlántida, que estaba formada por espléndidos
músicos militares y algunos del
Conservatorio de Badajoz, que había abierto sus puertas en 1927. También
dirigió la orquesta Montecarlo.
El año 1933 se convoca en el Boletín Oficial de la Provincia , de fecha 20
de diciembre, concurso oposición para ocupar la plaza vacante de profesor de
música de la Casa
de Asistencia Social (Hogares Provinciales Hernán Cortés). Podrían presentarse
naturales de la provincia y cuantos sin ser de ella tuvieran más de diez años
de residencia continuada en la misma, mayores de veinticinco años y menores de
cuarenta y cinco. Los derechos de examen fueron de 15 pesetas. Se señalaron
cinco ejercicios de exigencia máxima. Forman el tribunal: el mismo presidente
de la Diputación D.
Narciso Vázquez, como presidente, y los vocales, nada más y nada menos que D.
Bonifacio Gil García y D. Modesto Lerma, director de la Banda Municipal
éste último.
Los
aspirantes deberían enfrentarse a los siguientes ejercicios:
-
Realización a cuatro partes de un bajo numerado
-
Transcribir una partitura de orquesta a banda (16 a 20 compases) de la 4ª
sinfonía de Beethoven
- Dirección
de una obra transcrita para banda (fantasía nº 1 de Katiuska)
-
Explicación teórica del manejo de los instrumentos de una banda, tanto de
vientometal como de viento-madera, sin excluir los de percusión.
- Contestación
a las preguntas que el tribunal estime pertinentes, principalmente de las que
constituyen los ejercicios presentes.
En el primer ejercicio obtuvo 8 puntos; en el segundo, 10; en el tercero, 10; en el cuarto, 7; y en el quinto, 10. En total, 45 puntos. Don Manuel, que hacía el número cuarto de los aspirantes,
fue quien mayor puntuación obtuvo. El 3 de febrero del 34 fue propuesto por la Comisión y tomó posesión del cargo al día siguiente.
En ese momento tenía su domicilio en la calle Salmerón 98 y
contaba don Manuel con 29 años de edad.
Estuvo en el cargo, como profesor de Música y director de la Banda Provincial
hasta su muerte, acaecida el 28 de noviembre de 1967. Se cierra su hoja de
servicios con 33 años, 10 meses
y 10 días.
Entre los méritos que presentó se cuenta el Diploma de Armonía
que había conseguido en el Conservatorio de Badajoz, de manos de D. Bonifacio;
el certificado de los tres años que ejerció como músico militar de Castilla
16, y un escrito de doña Mercedes Lobo, viuda de Rubio, donde acreditaba que el
Sr. Núñez había dirigido durante varios años una agrupación musical en el café
Mundial, del que doña Mercedes era propietaria.
En 1939 el Gobernador Civil ordenó una depuración y a D.
Manuel, después de las consiguientes averiguaciones, lo confirmaron en su
cargo. Sin embargo, no sucedió lo mismo con los profesores de piano del
Conservatorio, D. Manuel Palencia Durán y doña Carmen Fernández Durán, que
fueron cesados.
Tuvo como alumnos, entre otros, a Pedro Pirfano, prestigioso
paisano, conocido como excelente director de orquesta en toda España, a Manuel
Navarro, gran pianista y clarinetista, profesor del Conservatorio Superior de
Música de la ciudad, y a Juan Luis Pacha, muy querido por don Manuel, y quien
ocuparía su puesto en los Hogares. Juan Luis entraba en casa de Núñez como si
fuera un hijo. No le quiso enseñar piano ni a él ni a otros muchos aspirantes.
Era muy reacio a impartir esta disciplina. Sin embargo puso gran interés en que
el Señor Pacha aprendiera a tocar la acordeón piano, cosa que a don Manuel le
vendría muy bien, pues podría sustituirlo cuando él no pudiera atender los
compromisos con los Coros y Danzas. A Pacha le regaló uno de los dos pianos que
sonaban en su último domicilio de la plaza de San Francisco nº 1.
Con Manolo Navarro hizo una excepción al prepararlo de
piano. Su padre era quien afinaba sus pianos y también los de Hernán Cortés y
tenían buena amistad.
En los albores de los años cuarenta la Sección Femenina
lo nombra asesor musical. Fue entonces cuando se dedicó a recoger canciones de
nuestro folklore por los pueblos donde iba a tocar con la orquesta. Las tonadas
que plasmaba en papel pautado in situ, se las pasaba a don Bonifacio para que
las incluyera en los cancioneros que editó. En el tomo 1, que vio la luz en
1930, se lee: Sadín galandin, canción de matanza recogida por don Manuel
Núñez en Villanueva del Fresno. Todos los documentos que entregó Manuel
Núñez al Músico Mayor aparecen perfectamente localizados en sus canciones.
Dolores Marabé Lasso, que a la sazón tenía 13 años, lo
acompañaba por los pueblos a recoger tonadas y danzas autóctonas. D. Manuel se
hacía cargo de la música, y Dolores, que tenía una gracia especial para la
danza, se ocupaba de los pasos. Así recogieron una treintena de canciones hoy
muy conocidas, material muy importante, que es el que han utilizado desde hace
un cuarto de siglo casi todos los grupos de Coros y Danzas.
A modo de ejemplo servirán los siguientes: Fandango
extremeño, recogido en Villanueva del Fresno; El Limón, en
Villanueva de la Serena ,
Fandango de Alburquerque, tomado en la localidad indicada; Fandango
de Talavera; El triángulo, de Castilblanco: Jota de la Siberia , recogida en
Herrera del Duque; Jota de los Colorines, en Peñalsordo, etc. etc.
Como anécdota diré que Dolores Marabé Lasso asistió en el
año 39 en Cercedilla a un curso de monitores de música, convocado por la Sección Femenina.
Unos meses después, se convocó el Primer Concurso Nacional de Coros y Danzas y
nuestras chicas se presentaron con sevillanas y jotas navarras. Así estábamos
de preparados en cuanto al conocimiento de nuestro folklore. En estos primeros
años sólo bailaban niñas pequeñas. Las mayores y los hombres se incorporarían a
partir de los años 50. D. Manuel acompañaba siempre al grupo y se dio cuenta
de que las demás agrupaciones de otras latitudes, llevaban instrumentos que
realzaban sus cantos autóctonos. Entonces incluyó el acordeón, que el mismo
manejaba, y la flauta de travesera, que tocaba Camilo. Con la guitarra que
hacía sonar Vaquero Poblador, alguna vez el maestro Terrón, Andrés Andrada y
más tarde Jesús Herrero, las castañuelas de Dolores y la célebre voz de Doñoro,
formaban un conjunto envidiable, admirado en Europa y en las capitales donde
se celebraban anualmente los espectaculares concursos de Coros y Danzas.
El año 42 presentaron en Barcelona, ya entradas en liza las
muchachas mayores, El Limón,, Jota de Villanueva, el Fandango de
Alburquerque y la Jota
de Ore/lana.
En el
año 43 presentaron La Jota
de Campanario, que se la enseñó a Dolores y a D. Manuel, una señora que
tocaba la guitarra y que tuvo la ilusión de desplazarse a Madrid para
contemplar la actuación del grupo.
Don Manuel era un gentil caballero, con una educación
exquisita, culto, sólidamente formado y trabajador impenitente. El virus de la
música lo cultivó durante los siete años que estudió en el Seminario de
Badajoz. El mundo de las corcheas lo absorbió por completo. En aquellos años
20, y con la capacidad que había demostrado en los estudios, se hubiera podido
colocar sin problemas.
Cuando llegaba a los lugares donde debían actuar los Coros y
Danzas, invitaba a los chicos y chicas a visitar los monumentos más
importantes del lugar. Aunque era muy pesetero, cuando notaba que alguna chica
del grupo no llevaba dinero, con mucho tacto, invitaba a todo el grupito. En
1964 gravó un single con los siguientes temas: El Candil, La Uva , Jota de Esparragosa, El
Palancar, El Triángulo y Fandango Extremeño. En 1976 se hizo un L. P. con 16
temas de Cáceres, Olivenza y Badajoz, que se habían gravado en respectivos
singles en los años 60, en las localidades apuntadas.
El Señor Núñez también daba clases de música en el Instituto
de Badajoz. En el año 52, recuerdo que se celebró en el Liceo un concurso de
villancicos al que asistí. Tuve la suerte de er a nuestro músico dirigir a tres
o cuatro grupos de flechas .. Uno de los villancicos que dirigió todos
extremeños) fue el muy conocido "Manolito chiquito". Entonces me
percaté de la sensibilidad de aquel vocacional músico. Dirigía con tal mesura
y sentido del arte que me cautivó. Todavía poseo fotocopia de un cuadernillo,
manuscrito suyo (facilitado por Juan Luis), en el que incluyó una veintena de
tonadas navideñas a cual más deliciosas. Y es que le quedaban reminiscencias
de su tiempo de seminarista .. No cabe duda de que el ciclo de Adviento y
Navidad eran subyugadores para él.
En 1951 pide permiso a la Diputación para hacer
una jira por Europa con nuestros ya afamados Coros y Danzas. En dos meses
recorrieron Francia, Alemania, Bélgica y Suiza.
En 1953 ingresa en el Cuerpo Nacional de Directores de
Banda. En la Diputación
le aplican el grado 20 por considerársele la categoría de Técnico Superior. En
el 64 gozaba don Manuel de un sueldo de102.041 pesetas anuales, a lo que le
añadiría la gratificación por clases en el Instituto de Enseñanza Media y de
Sección Femenina, amén de los honorarios por dirigir la orquesta. Vestía de
forma impecable pues su posición económica era excelente.
En los últimos años de su vida decidió casarse con la joven
que se había criado en su casa, Bárbara Villares. Aunque don Manuel vivía en
compañía de su hermana Juliana, quien mandaba en la casa, desde muchos años
atrás era Bárbara. Fue vox pópuli que tomó tal decisión por dejarla amparada
económicamente, cuando él faltase. El 26 de octubre de 1962 solicita de la Diputación el premio de
nupcialidad. El destino quiso que Bárbara muriese un año antes que él
(18-11-66).
El 14 de febrero de 1981 la Comisión de Cultura del
Ayuntamiento de Badajoz, a propuesta de Antonio Regalado Guareño, tomó el
acuerdo de poner su nombre a una calle en la barriada de Pardaleras.
Don Manuel Núñez Martínez murió el 28 de noviembre de 1967.
Antes de morir mandó llamar a Rafael Maldonado. Cuando lo tuvo delante, se
emocionó tanto que no pudo articular palabra alguna. Rafa, factotum de los
Coros y Danzas de Badajoz, tuvo que marcharse sin poder recibir los consejos y
recomendaciones del Maestro.

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